
Tengo la sensación grata de un lector desbordado por los textos que siempre quise que me desbordaran: los de los escritores venezolanos. Antenoche comencé a leer Historia de una segunda vez del autor de esa enorme novela llamada Falke, que merece el próximo premio Rómulo Gallegos o dejo de leer a los premiados...
Decía que comencé a leer Historia de una segunda vez y me atrapó tanto que amanecí leyendo un domingo en la mañana con ganas de que no se acabara, como ocurre con esas lecturas intimistas, reveladoras, que acontecen tan cerca de uno… Vegas tiene el don de la palabra, de esa exquisita forma de narrar que a uno le provoca decir, ¡coño!, por qué tardó tanto en publicar. Ya espero con ansiedad El borrador, que según he leído, es una colección de excelentes cuentos, ¿ya lo publicaron?... Sólo me detuvo la segunda temporada de 24, que vi con demencia de un solo golpe...
Y voy a la mitad de Breviario galante, de Roberto Echeto, y quiero decir algo sobre Los imposibles de Leonardo Padrón, mientras he abandonado ya casi al final País de plomo, de la excelente periodista colombiana Juanita León, y ya casi tiro al olvido Abril rojo, y me espera el Miranda de Juan Carlos Chirinos, El horizonte encendido de Rafael Osío, Lluvia de Victoria De Estéfano, Luisa y Cristóbal de Tarre Briceño… Y me siento desbordado por quienes comparten mi cédula de identidad y eso que no llega La enfermedad de nuestro Barrera Tyszka…
Pero mientras tanto, he decidido leer esta noche dos cuentos de la excelente colección De la urbe para el orbe (Alfadil, 2006), de nuestros escritores jóvenes… Comencé con Un ángel y un demonio de Enza García y seguí con Amalia de Jorge Gómez Jiménez, sorprendiéndome con la genialidad con que Enza nos muestra el rompe de parámetros morales, nos reconcilia con lo que en occidente tanto se ensombrece al influjo de principios cristianos y nos cuenta con lucidez enceguecedora una intrincada historia de amor… Y Jorge, con un lujo formal nos echa el cuento de un pedo inoportuno, de manera desvergonzada y gozosa… Me iré a dormir feliz, pero antes leeré otro texto galante del cercano Roberto Echeto, mientras me tomo un whisky…
1 comentario:
Señor Jairo: Historia de una segunda vez es un libro magnífico. Yo lo disfruté mucho precisamente porque está escrito como los buenos y sabrosos libros (los que dan la sensación de haber sido hechos de un zopetón, con pluma tan leve que hace ver el escribir como cosa fácil).
Borrador lo vi en El Buscón en Paseo Las Mercedes, pero no lo pude comprar. Me pareció más un espejismo que cualquier otra cosa porque creo haber leído que no estaba publicado. Llámele ansias o como usted quiera
Un saludo, pasar por su blog es un gusto.
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