
Hace poco tiempo descubrí que Israel Centeno es un gran escritor y es coterráneo venezolano (antes apenas lo vi mencionado, de pasada). Hace apenas días leo en la bitácora de Juan Carlos Chirinos, que le publican Iniciaciones en España y entra de lleno, según el propio Centeno, en las grandes ligas de las letras hispanas. Juan Carlos nos entusiasma y comienzo a leer lo que encuentro en la red de Centeno. Algunos cuentos, su blog y unas buenas entrevistas. Pero fue en la reciente Feria Internacional del Libro en Valencia, en la cual me conseguí Criaturas de la noche (Alfaguara 2000), que me encontré de verdad con el escritor Israel Centeno (esa cosa del libro en la mano, ¡cómo sigue marcando mi experiencia de lector!).
Se trata de cuatro cuentos vinculados por lo fantástico, lo macabro y esos seres y miedos perturbadores que habitan en la sombra de los seres humanos. Me gusta la soltura con que Centeno se adentra en profundidades de la psique humana, sin temor, y nos muestra literariamente viejos y eternos tormentos del hombre, con personajes que gustan de la nocturnidad. Se trata de una mezcla feliz de las angustias poéticas de nuestro Ramos Sucre, lo onírico de Ednodio Quintero y otros hurtos más (Lovecraft, Donoso…) con la excelente imaginación y capacidad narrativa de Centeno, que le permite insertarse dentro de nuestra tradición literaria aportando elementos que tienden convertir los cuentos comentados, en universales.
Hay que ser atrevido para bajar hasta el inconsciente, hasta lo más profundo de la psique y salir con perlas literarias como las contenidas en Criaturas de la noche, y luego insertarlas dentro de la tradición fantástica y monstruosa de la literatura occidental. Este esfuerzo literario de Centeno nos enlaza a los venezolanos con cuestiones universales, que han sido cultivadas en otros lares con mucho provecho para la mentalidad colectiva. Sabíamos que estábamos habitados por lobos monstruosos, condes de ultratumba, practicantes de sectas diabólicas, casas embrujadas, que tanto han enriquecido la cultura europea y sobre todo anglosajona, pero todavía nadie se había afanado por enlazarnos con esa tradición occidental, que tanto ha revelado a los estudiosos de la psique humana. Todos los relatos de Criaturas de la noche ponen a andar en parte de nuestra geografía (Caracas, Galipán, El Ávila…), ciertos monstruos de la tradición fantástico-macabra europea (lo gótico), dándole un jalón a nuestra tradición literaria, rompiendo con el realismo mágico (por los temas, es fácil emparentar a Centeno con el Crack mexicano), y lejos, muy lejos de lo galleguiano, gracias a Gallegos.
Una vez más consigno mi disgusto que parece ser el disgusto de una generación de venezolanos: ¿Por qué somos tan maulas con nosotros mismos en el terreno de la literatura? ¿Por qué vengo a enterarme de la existencia de Criaturas de la noche seis años después de su publicación, cuando leo con frecuencia la prensa y visito librerías? Seguiremos luchando para que las generaciones más jóvenes puedan leerse, criticarse, promocionarse, y sobre todo, que podamos tener escritores y artistas que vivan dignamente de su trabajo por lo valioso y bueno de sus producciones, sin doblegarse ante el Estado ni tengan que jalarle bolas a editores del mundo editorial privado.
Mucho gusto, Israel, a mis 37 años y con no menos de 27 como lector, vengo a enterarme de que desde hace 14 años ya estabas creando literatura tan interesante y buena como la hecha en España, México, Colombia, Argentina… durante esos mismos años, y que yo leía pensando que en Venezuela no se escribía como en esas tierras.
1 comentario:
El gusto es todo mío Jairo.
saludos
ice n
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