martes, marzo 11, 2008

Mientras camino


· Alberto Manguel hace un ejercicio narrativo desde la erudición. Toma un personaje gris y nos muestra sus partes lumínicas o al revés. O tal vez nos muestra lo hermoso y patético que puede ser un x, cualquiera, pues. Se trata de El amante extremadamente puntilloso. La mirada y las polémicas formas del deseo, hacen de esta corta novela una maravilla de las que vienen en frascos pequeños. La disfruté mucho, mientras descubría el placer de caminar en Sabana Grande y sin buhoneros, desde el jueves 06 hasta el sábado 08 de marzo. La semana pasada, nomás.
· Juan José Millás, se une al grupo de excelentes novelas que están apareciendo en español con un tema eterno, bíblico, mítico y psicológico, o todo a la vez. El tema del padre (hemos comentado La enfermedad y El olvido que seremos, vinculados por el tema). Esa relación tremenda que enfrentamos los padres y los hijos. Los hijos y los padres. Se trata de parte de sus memorias, según ha confesado este excelente escritor español, y mediante sus memorias, nos echa el cuento de la España que le tocó y le toca vivir. Una prosa exquisita, una reconstrucción del mirar de un niño, un humor negro y un sentido de la ironía a toda prueba. Esa es la novela, El mundo, que ganó el codiciado y opulento premio Planeta este año, el cual tuvo como finalista a un escritor venezolano, muy mediático él.
· Y ahora, disfruto de la cuidada pluma de Federico Vegas y su libro de ensayos La ciudad y el deseo. Para aprender a querer a una desquerida mujer, Caracas.
· Y todo, mientras recorría las maravillosas tasca-restaurantes que nos quedan en Chacaíto y subía al Ávila, para aprender a querer rodeado de flores, muchos verdes y neblina… Y conocer a un asturiano que se le da por rescatar a los solitarios en las tascas de Chacaíto. Ya les comentaré sobre ese encuentro con un empresario español, con todos los años en Venezuela, que descubre fácilmente a un musitador solitario, y lo invita a comer almejas en salsa verde en La Huerta, ahí, muy cerca…