
“La literatura también es un buen basamento
para encontrar divertidas consecuencias
en lo repudiable, enseñanzas en lo innecesario,
sentido e ilación a escenas ridículas…” (p. 143)
Federico Vegas elabora y recrea de manera elegante, sutil y femenina (“¿Por qué la feminidad será tan centrífuga?”, p. 160), dos momentos trascendentes de su vida: la primera vez que decide ser escritor y lo derrota la realidad, y la segunda vez que triunfa, pero triunfan más sus lectores.
Es que Historia de una segunda vez es el testimonio, la confesión vital de un hombre inteligente, de uno de esos tíos sabios que uno quiere siempre tener a la mano. Una mirada lúcida, reflexiva, humilde y elegante de la tormentosa e intensa adolescencia vivida por un caraqueño sensible que tiene edad de merecer a principios de los ’70 del siglo pasado, capaz de armar frases inteligentísimas y de un cuidado en la observación, en la mirada, en la descripción… de una elegancia, en definitiva, muy femenina. Quizás su amor por las ciudades, por la arquitectura, hace que arme una narración de exquisita formalidad, sin descuidar la profundidad de un alma que se analiza constantemente, que se ve sin miedos, sin temores, pero con mucha humildad… y con fino humor. Y desde allí ve la ciudad y el mundo.
Uno lo sigue a través de su decisión irrevocable de ser escritor, de matar mundos para imponer el de su fantasía y sensibilidad, de esa manera intensa de amar a sus mujeres con toda la entrega posible, con toda la obsesión que lo llevan a un psiquiatra que decreta su locura… Una locura corriente y sublime a la vez, ingenua y perturbadora, que solo un psico II, armado de cultura helénica y amor por la humanidad lo entiende, lo encamina, lo deja ser… Hay una celebración por la buena psicoterapia, una alabanza por eso seres que se dedican a comprenderlo a uno en medio del dolor que significa ser humano, repito, lo que significa ser un ser humano, abierto al mundo…
Es un testimonio hermoso contado por un ser humano íntegro, que desnuda la belleza sin esconder bajo la alfombra la sombra, lo oscuro que lo habita, sin esconder la confesión de tener un jardín privado como diría es gran escritor que tanto recordé mientras leía Historia…, Manuel Vicent.
Y no sólo recordé al escritor de Vilavella, sino las novelas esas confesionales como La tía Julia y el escribidor, del maestro Vargas Llosa, sin la arrogancia de un recién salido de la adolescencia contando su experiencia, sino de un tipo calmo, que respira antes de anotar cada frase, consciente de que “Hay gestas que no esperan por sus protagonistas” (p. 117).
Es integral la historia biográfica del hombre que se ve atrapado por la realidad de su familia, ciudad y país, y se adapta a las exigencias sociales después de un sacudón emocional de una vocación imposible temporalmente, que evidentemente la vida o el azar, o dios o el diablo, lo empujan a vivir, a sentir, a crecer, para después contarnos esa enormidad de un cuarto de siglo marcados por dos veces, la segunda que es para celebrar como lectores: Falke… Una obra maestra que tuvo que esperar 25 años, de seguro valió la pena…
Hace pocas horas descubrí que también el tío Vegas había publicado un libro de cuentos llamado El borrador, que uno de esos cuentos los leyó en una noche de envidia en Chacao, pero como no sabía de esa publicación pregunté por ahí y nadie me respondió, pero hurgando en la red supe que también hay otra novela sin leer: Prima lejana… Ya me acercaré a esas obras.
Agradecido como lector, me duermo…
2 comentarios:
Federico es un magnífico cuentista
he buscado en todas partes PRIMA LEJANA y lamentablemente no se consigue.. si la llegas a conseguir porfavor avísame que la quiero leer1 acsosa@gmail.com
besos
ani
pd. lee la ultima novela de él. MIEDO PUDOR Y DELEITE.. muy buena
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