lunes, mayo 07, 2012

Yo no me voy


LECTORES

Nuevas firmas

Yo no me voy

Jairo García Méndez *
No insista caballo, no me iré de Venezuela. A pesar de que creo, con Vargas Llosa sin ser vargallosista, que la patria de todos los seres humanos es el mundo, una nostalgia, una fe injuriada, un sentimiento oprimido, que me une a este país, que me hace sentir estos soles, estas ausencias, estas soledades, como las únicas que en realidad me pertenecen. Así que hagas lo que hagas, "yo no me voy, yo me quedo aquí".
Y no vayas a creer que no me voy porque sea un tipo joven "sano" y "bueno", de acuerdo con aquella categorización poco feliz de una constituyente, de una diputada, futura ministra. Tampoco se imagine que es que no tengo una oportunidad, un chance, no: creo que en Malawi me darían empleo. No me voy porque pasearía mis agruras políticas y constitucionales por calles que no se parecen a las mías, no me voy porque quiero compartir la responsabilidad de sacar este país de la encerrona histórica donde ha caído. Así que sigue equivocándote, sigue con tus estrategias sectarias, con tus divisiones, con tus santidades, con tus "satanidades", haciéndole caso al "don" y oídos sordos para quienes saben cómo es la cosa, qué requerimos, qué nos echa para atrás, qué nos impulsaría.
No te ofrezco "lluvia de pueblo", te ofrezco lluvia de ideas. No te ofrezco tripas, te ofrezco neuronas. No te conjuraré señalando gallinas, te conjuraré despertando razones, sembrando flores, surcando la tierra con nubes.
Mientras tanto trataré de comprender el "proceso", de explicármelo, de señalar que el diputado de la peluquita que Cabrujas descubrió oportunamente, se merecía la jamaqueada, la patada. Pero también señalaré que creerse el ungido, el escogido, la voz, no pasa de ser un mal chiste en medio de nuestras urgencias colectivas.
Prefiero amarrar las rabias, tomarme un trago de Ballantine's cinco años, luchar, leer más, estudiar más, trabajar más, participar más, sortear las dificultades, posponer los planes habitacionales, la compra de un buen carro, las vacaciones en Atenas, las actualizaciones de mi biblioteca. No me convencerás de que la vida está en otra parte, la vida está aquí, Kundera, aquí, en mi país, con mis vecinos, con el loquito que me mira desde sus tristezas todas las mañanas, con Carlos, el albañil desempleado, quien toca a la puerta de mi domicilio alquilado buscando los cinco mil bolívares diarios: una pintadita al frente, una arregladita del lavamanos, una frisadita a la pared de atrás. O con Eduardo, el carpintero: una arregladita del closet, una repisita aquí o acullá... Mientras pasa la vaina, doctor.
Y mientras pasa la vaina, yo me visto de sueños y meto un principio constitucional en el microondas.
* Abogado

 EL NACIONAL - DOMINGO 20 DE AGOSTO DE 2000 


No hay comentarios.: